En la próxima década, la ventaja competitiva de las marcas ya no estará en captar la atención, sino en generar valor sensorial. El desafío será diseñar experiencias que vayan más allá de la pantalla y que conecten con las personas a través de múltiples sentidos.
En nuestro contexto rioplatense, donde el mate, el tango y la sobremesa son experiencias cargadas de sentidos, esta tendencia abre un terreno fértil.
- Turismo: imaginar recorridos que no solo se vean, sino que se huelan, se escuchen y se sientan en la piel.
- Gastronomía: potenciar la identidad local con aromas, texturas y rituales que refuercen pertenencia.
- Retail y e-commerce: diferenciarse con packaging que evoque confianza y cercanía, como el gesto de compartir un mate.
El nuevo campo de juego
- Los productos, espacios y servicios deberán activar varios sentidos a la vez: tacto, aroma, sonido, temperatura, movimiento y atmósfera, vinculados con emoción y memoria.
- La sensación se convierte en un sello de calidad y confianza, capaz de generar momentos irrepetibles en lo digital.
- El valor ya no estará solo en lo que la gente ve o compra, sino en cómo se siente con lo que consume
Implicancias comerciales
- En un mundo saturado de pantallas y algoritmos, la polisensorialidad será la vía para diferenciarse.
- Las marcas que triunfen en los 2030s no solo captarán atención: coreografiarán la percepción.
- Ejemplo: un estudio de 2025 mostró que el color, la textura y el aroma del packaging cambiaban la percepción del mismo chocolate, influyendo en la intención de compra y la disposición a pagar más.
Inteligencia sensorial cultural
- Occidente privilegia vista y oído, pero otras culturas tienen vocabularios más ricos para describir olores y sabores.
- Para ser relevantes, las marcas deberán aprender de lenguajes y rituales diversos, creando experiencias inclusivas y globales.
- El concepto japonés shitsukan es clave: la calidad se percibe en la combinación de textura, sonido, peso, temperatura y belleza
Estrategias sensoriales
- Storytelling polisensorial: usar sonido, aroma, textura y ritmo para pasar de la narrativa a la experiencia encarnada.
- Diseño CMF expandido: color, material y sensación como respuesta emocional, más allá de lo estético.
- Sensorium digital: experiencias físicas con hápticos, biometría y audio espacial
En resumen, la era de la inteligencia sensorial nos invita a diseñar experiencias que se vivan con el cuerpo entero. En el Río de la Plata, donde la cultura está marcada por lo táctil, lo sonoro y lo ritual, esta tendencia puede ser una oportunidad única para conectar con audiencias locales y globales.